Uno de los grandes placeres de la vida es poder disfrutar de nuestra comida con una rica y picante salsa casera. Una de sus ventajas es que son recetas fáciles, económicas y que no toman mucho tiempo de preparación.

Y, aunque todo parezca color de rosa en el mundo de las salsas mexicanas, nunca falta que después de saborearlas nos provoquen malestares estomacales, o que estén demasiado picantes e incluso, no hay nada más decepcionante cuando la salsa queda ácida, estropeando los sabores de nuestra comida.

Para que siempre puedas disfrutar de tus comidas acompañadas con salsas, te compartimos los siguientes consejos para que tus salsas siempre te queden espectaculares.

Recuerda siempre utilizar tomates verdes y jitomates maduros, al estar en su punto sueltan un poco más de dulzor, evitando que la salsa quede ácida.
Cuando hiervas los tomates verdes, agrega una cucharadita de bicarbonato de sodio, esto balanceará el pH del tomate.
Si después de preparar tu salsa te das cuenta de que te quedó ácida, agrega un poco de azúcar refinada; esto le quitará lo picante a la salsa, solo eliminará la acidez.
En caso de que la salsa haya quedado muy ácida, siempre puedes adicionar un poquito de bicarbonato de sodio, aunque la salsa ya esté terminada.
Con estos sencillos consejos ya no hay excusa para tener que batallar con la acidez de estas delicias picositas.


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